La Bendición del Santo

 

La Península Ibérica ha estado poblada desde muy antiguo por pueblos autóctonos y por la llegada sucesiva de nuevas gentes. A periodos de paz y prosperidad han seguido épocas de disturbios y dificultades. Hispania tras una guerra cruenta entre las legiones romanas y los celtíberos floreció y se convirtió en una provincia del imperio rica y hermosa. Desafortunadamente todo lo valioso se pierde con el tiempo, en un momento de cambio y desajustes comienza nuestra historia del honorable Senador Honorio y el muy venerado Eremita San Millán, Patrón de La Rioja.  Los excesos de Roma han creado una situación de debilidad aprovechada por los bárbaros que invaden y saquean Hispania. Impotente ante tanta violencia, Honorio debe enfrentarse a unos demonios muy obstinados que no respetan su domus y se ríen de él. Las noches cerradas por nubes que tapan la luna anuncian con gritos y fuego la llegada de diablos desde el mismo infierno. Igual que culebras atraviesan los muros y puertas de la villa, estropean la comida, que tras su orgía queda inservible en el suelo con un olor pestilente. Vestido con su toga senatorial Honorio intenta hacerles frente, los diablos se ríen, le desnudan y ensucian su toga. Con el diablo no se puede razonar, desesperado llama a su servidor Prudencio.

Marfil sobre la vida de San Millán